La ilustre historia de Larga 70

Apartamentos Larga 70, a finales del XIX
Apartamentos Larga 70, a finales del XIX

Es un diálogo con los siglos el que cada día se revive en Apartamentos Larga 70: donde hoy nuestros huéspedes descansan en las comodidades del siglo XXI, otros lo hicieron en los siglos anteriores. Y es que no todos los alojamientos de El Puerto de Santa María pueden presumir de atesorar más de 300 años de historia.

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Apartamentos Larga 70 a primeros del siglo XX

Concretamente, la vida de la actual casa-palacio de Larga, 70 comienza en el siglo XVIII, si bien es cierta que su historia era anterior. De hecho, es la unión de tres fincas. Una de las parcelas anexadas fue de Francisco Villabona y tenía uso como horno de pan; la de María Cordero (fabricante de zapatos) ocupaba el cuerpo central y la casa de Domingo de la Barreda que se extendía desde la calle Larga a la calle Diego Niño, donde estaban los almacenes.

Por la documentación de la época y las investigaciones de historiadores locales, se sabe que la casa de los Barreda, conocida como la casa grande, reunía las condiciones necesaria para su uso en el comercio con Indias, gracias a sus grandes almacenes. Como ‘cargador a Indias’ se conoce a aquellos comerciantes que consiguieron hacer fortuna gracias a un constante tráfico de mercancías con los territorios españoles en América. Así, a Barreda se le puede considerar como el primer ilustre cargador a Indias que vive en Larga 70. Pero habrá más.

De hecho, fue otro comerciante con América, Faustino Borgnis Desbordes (de origen italiano) el que une las tres fincas anteriormente referidas en una sola en una estructura principal que hoy todavía mantiene. Él se encarga de adaptar el edificio a las comodidades, organización y tipología de una casa palacio de un cargador a Indias.

Aunque más adelante abordaremos al detalle las características del inmueble, lo cierto es que Larga 70 posee todas las características de esas viviendas unifamiliares en las que los comerciantes con Ultramar desplegaban toda la pompa y elegancia, combinada con la necesidad funcional de ser a la vez palacete y espacio de trabajo.

Casa de un Cargador

Así, nuestro apartahotel se componía de tres niveles con finalidades bien concretas: bajo para almacenes, primera planta o entresuelo como oficinas, piso principal como planta noble y segunda planta y azotea como zona para el servicio. El conjunto solía estar rematado por un mirador para controlar la llegada de las mercancías. Como elemento destacado, nuestro noble patio, dominado por una exquisita escalera imperial y articulado mediante tres arcos trilobulados sostenidos por columnas de mármol de orden dórico. Además, se sabe que la casa poseía un jardín trasero que, hoy en parte, se mantiene.

Pero la casa tiene aún más historia, en 1799, la casa pasó a manos de Manuel Cano. Su esfuerzo por mejorarla hizo que se la dotara de agua potable de la conducción general, procedente de los manantiales de la Piedad, todo un alarde para aquel momento.

De sus afamados moradores, quizás el más ilustre fue el almirante Blas de Lezo, que habitó el palacete con su familia. Su viuda e hijos siguieron habitando la casa después del fallecimiento del héroe, famoso por defender Cartagena de Indias del asedio inglés  con solo seis navíos, frente a los 180 del almirante inglés Edward Vernon. Por ello, en El Puerto era conocida la finca de Apartamentos Larga 70 como ‘La Gobernaora’, en alusión a la viuda de De Lezo.

Ya en el siglo XIX, el edificio pasó a manos de la familia Orlando, uno de cuyos miembros fue el Marqués de Torresoto. De ellos, la propiedad recayó en Manuel Moreno de Mora y su esposa Rosario Vitón Santiváñez e hijo de José (que emparentaría más tarde con Micaela Aramburu). En El Puerto de Santa María, los Moreno de Mora son conocidos por su vinculación al mundo del vino con las Bodegas Moreno de Mora en la calle de los Moros; y por su filantropía ya que contribuyeron a la reforma del hospital de San Juan de Dios,  ya a comienzos del siglo XX.

Apartamentos Larga 70: arcos trilobulados y escalera imperial

Todo este noble pasado fue dejando huella en un edificio eminentemente barroco, pero con guiños a otros tiempos. Es el caso de su bella montera o su herrería, de tiempos más actuales. Fue ya en nuestros tiempos cuando el palacete se convierte en los apartamentos turísticos que son hoy. Siglos de historias vividas que solo los actuales moradores de Larga 70 podrán sentir al disfrutar de la comodidad de un palacio del ayer en pleno siglo XXI.

 

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